Pensar el espacio, al ser humano que lo habita. La arquitectura no como un objeto cerrado, sino como una pregunta abierta: ¿qué significa construir?, ¿qué permanece cuando la forma se retira?, ¿qué dice el vacío sobre nosotros?
La dualidad atraviesa todo el proceso: lleno y ausencia, materia y silencio, razón y sensibilidad. En ese umbral se sitúa nuestro trabajo. Creemos que la arquitectura nace cuando la técnica se encuentra con la reflexión profunda, cuando el hacer se sostiene en una mirada crítica y humanista sobre el mundo.
Isabel y Lucas, arquitectos fundadores del estudio, conciben su oficio como un ejercicio constante de pensamiento. Son creadores y humanistas que entienden la arquitectura como una práctica filosófica: un medio para observar, cuestionar y dar sentido a la experiencia cotidiana. Cada proyecto es una oportunidad para profundizar en el significado ulterior del espacio, del habitar y del tiempo.
Diseño y dualidad como fuerzas que dialogan. Desde esa tensión surge una arquitectura consciente, sensible y abierta, que no busca imponerse, sino acompañar. Una arquitectura que se construye, que se piensa, se reinterpreta y vive.